Te entrego un silencio en el instante mágico una mirada que hable torrentes de amor un océano en mi beso para bañar tu boca y estremecer tu alma Te entrego un corazón sereno que acaricie el tuyo y te ame con latidos infinitos En la caricia y en el aroma el amor se dilata, crece y se alarga entre instantes eternos penetrando a lo sagrado Mi cuerpo se funde con el tuyo creando un solo cuerpo jugando más allá del tiempo y de la mente mirando a lo divino en la verdad del ser entregado El olor de los bosques, de la piel, del viento y del incienso, de los ríos desbordantes... todo es melodía de amantes, de eternidades... Y nuestros cuerpos se rozan, se acarician en la meditación del tacto y del aroma, en el tantra del corazón profundo que sabe que dos cuerpos mortales, cuando se aman y vuelan, son avatares y dioses Vídeo-poema:
“Lo que parece surgir no ha nacido realmente; lo que parece ser el yo, es una proyección mental” ( Māṇḍūkya Kārikā , III.27). Conocer al Ser no es descubrir algo nuevo, sino presenciar lo que Eres. Al mirar hacia dentro, el que busca se disuelve, y solo queda el Ser: sin nombre, sin forma, sin segundo. Serlo es conocerlo. En el silencio del corazón, donde cesan los pensamientos y el tiempo se disuelve, brilla la luz sin forma del Ser. No se alcanza caminando hacia fuera, ni se aprende como una idea más. Conocer al Ser no es observarlo desde la distancia, sino despertar a la verdad de que tú ya eres Eso. No hay dos: el conocedor y lo conocido se funden en una sola Presencia. En ese instante sin esfuerzo, cesa toda búsqueda y solo queda la paz desnuda de Ser. La vida no ocurre en otro lugar ni en otro momento: sucede aquí, justo donde estás. La mente corre, planifica, teme y recuerda, pero el cuerpo siempre está presente, fiel testigo del instante. Al regresar a los se...
Se escucha el murmullo del silencio en este instante de meditación sin tiempo. Vibra este momento en la plenitud de su presente, en su ser entregado a un continuo surgir de simultaneidades. Todo sucede ahora, todo se origina ahora. Y el sujeto que observa desaparece en el no tiempo, en la no mente. No hay sujeto, ni objeto, ni verbo. Solamente hay este ver arrojado a este momento, acaso suspendido en lo eterno.
Comentarios
Totalmente de acuerdo.
Saludos.