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Visión

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Presencia es lo que aparece en el momento presente sin que haya nadie que lo reclame. Solamente hay visión. ¿Quién ve? ¿Qué es visto? Las palabras no pueden definirlo ni atraparlo. Solo la visión es uno con lo que ve al igual que el agua es una con el océano. En cuanto hay separación hay dualidad. ¿Y quién puede generar qué dualidad cuando no hay nadie que vea? ¿Quién puede diferenciar entre el que ve y lo visto sin dejar de ser visión, sin dejar de estar presente? Este es el único instante que puede ser visto y a la vez que nadie vio. 

Reconocer y aceptar lo que eres

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Reconocer lo que eres significa aceptar tu experiencia presente. Significa abrazar lo que estás sintiendo ahora, acogerlo y escucharlo con profundo amor.   Reconocer lo que eres significa no huir de lo que experimentas proyectando tu mente en una experiencia futura que lograr, que gozar, que culminar… o en imaginar lo que fue, o en vislumbrar lo que podrá ser…  Reconocer lo que eres es aceptar sin “peros” tu experiencia presente, sin más, completamente pura y desnuda y en ella sentirte pleno, saberte pleno, sin buscar nada más, sin esperar otra cosa distinta.  Aceptar es amar, amar es ser, ser es nada más que ser. La mente querrá añadir o quitar, pero el ser es perfecto como es. Y en cada instante te muestra esa perfección. Simplemente hay que estar presente para reconocerlo, para que se exprese en el silencio puro de tu corazón. 

Instante santo

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El bosque insinúa sus misterios al buda. Desvela en el silencio la verdad del instante presente. Verdad inexpresable, sentida, profundamente bella, serena y pacífica. Es la verdad del ser palpitando dentro. Grande es el corazón que la recibe y se inclina con humildad y reverencia ante el instante santo, allí donde toda dicha se revela.

Meditación guiada: Aceptando este momento

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Meditación guiada en texto: Encuentra una postura cómoda en un lugar que te permita dedicar un tiempo para ti, sin nada más que hacer. Toma una respiración profunda si lo deseas, una respiración realmente consciente y amplia. Hazlo un par de veces más, completamente presente en lo que está sucediendo: el hecho de respirar. Ya no hay nada que hacer, salvo continuar observando el suceder de tu respiración. Este hecho te va a acercar a ti mismo aún más. Te va a ayudar a salir del laberinto de la mente y sus continuas estratagemas para huir del momento presente, pensando en el quehacer cotidiano, en las obligaciones, en las tareas, deseos, proyectos, etc. No pasa nada por asumir y aceptar ese agotamiento que la vida diaria conlleva. No te culpes por ello. Forma parte de la vida. Pero permítete parar. Permítete reconocer este instante único. ¿Qué hay ahora aquí? ¿Hace falta algo? ¿Necesitas algo? ¿Puedes decir ahora mismo que no necesitas nada, que todo está bien como es? ¿Te das c...

Aceptación

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Cuando aceptamos el momento presente nos desidentificamos de una mente que cree en la ilusión de poder controlarlo todo. Cuando no aceptas hay la necesidad de control. La necesidad de control es la no aceptación -a causa del miedo- de lo que pueda suceder. Es el miedo entonces el que cree controlar a través del ego. Pero la aceptación completa del momento presente es la confianza plena en ti y en lo que es. Con ello la mente controladora se disipa y queda libre el ser, pues el ser se mueve libre al aceptar y aceptarse de forma total, siendo uno con la vida, fluyendo en el amor que emana de sí mismo hacia todo. Entonces emana toda la creatividad de la vida, surgiendo espontáneamente, sin esfuerzo. Eso es la libertad. Permitir que la vida sea, tal cual es.

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