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Mostrando las entradas etiquetadas como amor

Instantes de conciencia

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Hay instantes en los que se comprende que todo es un instante, que la vida se basa en el ahora, en este segundo de conciencia, en esta luz que milagrosamente resplandece dentro y fuera de ti…  Todo se basa en lo que tu corazón acoge y siente, en la comprensión y en la apertura hacia la unidad y la paz, pues es lo que cuenta, lo único que vale.  Todo se basa en ser conciencia, en ser amor, en simplemente ser de verdad, aquí y ahora.

Amor más allá

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Amo, porque hay alivio en la entrega Y en la piel me recorre  una efímera brisa de silencio   y suave presencia Aquí, el paraíso  se funde contigo mientras respiro  Aquí, la luz es suave, frágil como el tiempo y pura como las rosas Aquí, puedo escuchar tu nombre Y el mundo aparece como una ofrenda  a quien nada espera Como un beso en la piel herida como un abrazo que sosiega  Más allá de un cuerpo Más allá del mundo y de uno mismo Allí donde me amas a ti me uno sin ser ya nada  solo tú-yo

Amor primordial

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Nuestra imagen real no puede verse. Somos más allá de las luces y sombras, en el espacio interior del ser donde el silencio nada nombra y se escucha el Nombre verdadero. Un paisaje del alma callado y absorto en lo Absoluto. Ese es el ser real que es tocado en la meditación profunda, en la visión plena y consciente.  Ahí permanece la esencia sin forma, el vacío de donde todo surge: una luz en la inmensidad del universo donde brilla eterno el amor primordial.

Volver al ser

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En circunstancias difíciles, de incertidumbre y de miedo, es más imprescindible que nunca recordar quiénes somos: ese ser inmutable y eterno sin condicionamientos externos.   Cuando la mente se desborda de preocupaciones, temores, ansiedad e incluso desesperación… conviene recordar hasta qué punto somos testigos ecuánimes de ello y optar por no identificarnos ni apegarnos al sufrimiento aparente que la mente proyecta.  Surgen juicios, proyecciones, sensaciones de descontrol, de inseguridad… pero todo ello forma parte de la película de la vida en la que la conciencia, aquello que verdaderamente somos, puede presenciar sin apegarse. La conciencia no niega lo que sucede. Lo vive, lo presencia... No se evade. Pero no ignora al espíritu en pos de la aparente realidad que el ego y el miedo interpretan.  Conviene -por tanto- conectar con el momento presente que, desde el silencio, no sabe nada del mundo, no juzga, no interpreta…  Es una llamada para regresar a ese ser silen...

Meditación y presencia consciente

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La meditación es el instante consciente. Es ser consciente, asentarse en la presencia de testigo, viendo cómo vienen y van las olas de la vida.  Aceptando y fluyendo con los movimientos, abierto y receptivo a esas vibraciones del momento presente que nos desvelan la vida y sus misterios, misterios que siguen siendo eso: misterios... y esto es precisamente lo que no deja de alumbrar la sorpresa de los instantes, el amor que los contiene.  Aparece esa comprensión fruto de caminar en la impermanencia, al quedarse desnudo ante lo que sucede, lo que es único en este instante y eterno por ello. Sin pasado ni futuro, inocente.

La sabiduría del silencio y del no saber

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En el silencio la verdad no tiene nombre, no pertenece a nadie... En el silencio la verdad resuena para quien la escucha sin buscar un nombre que la aprisione. La verdad es sin nombre, es libre, es un canto de amor callado del universo que palpita en el corazón humilde del no saber. Este no saber es sabiduría, inocencia, verdad sentida, conciencia plena de ser. Este no saber es meditación.

Encontrar la paz interior

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El verdadero descanso sucede cuando hay calma y paz. A veces necesitas ese descanso perfecto, donde te rindes completamente a este momento y dejas que tu cuerpo y tu mente se abandonen al silencio, al no hacer, al dejarse ir... Y entonces aparece el milagro, el éxtasis de la quietud que nos regala una paz inconmensurable.  Pero estamos completamente absorbidos por el hacer, parece que si no hacemos el mundo se acaba y realmente ya no sabemos cómo dejar de hacer a no ser que sea a través de llegar al agotamiento, al ejercicio agresivo, de llevar al cuerpo y a la mente al límite de sus posibilidades. Pero ese agotamiento no trae descanso ni renovación, solamente añade más desasosiego, lucha y sufrimiento porque hemos perdido la capacidad innata de escuchar lo que nuestro ser necesita, que incluye parar, descansar, sentirse, meditar, relajarse en la respiración natural y consciente. Pero, ¿y cómo hacer eso? Esa es la eterna pregunta de la mente. Pregunta sin respuesta, porque l...

Ámalo todo

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Cuando el amor impregna todos los actos también se le llama conciencia. Este tipo de amor no pertenece al ego, es impersonal e incondicional. Hay amor simplemente como aroma hay en una flor o luz y calor en el sol. Brota natural por su propia esencia e impregna todo de verdad y dicha pues toca el sentido mismo de la vida.   Aunque el amor se olvide y la mente quiera tomar el relevo a través del control, el ego, el ansia de poder... todo ello es banal y, en ultima instancia, deja un poso de insatisfacción y vacío profundo. Pues sin amor no hay música de fondo que avive al corazón, no hay sentido verdadero que haga vibrar los sentidos, no hay belleza que colme al alma, no hay espacio que llene nuestros sueños, no hay océano en el que bañarse de dicha...  Con el amor todo lo anterior sí se hace presente: la música suena y hay un océano que atravesar de belleza y luz y misterios de vida profunda... Todo tiene sentido cuando el alma ama lo que vive y vive profundamente lo...

Palabras del Ser

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Nada por hacer

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Cuando el corazón se expresa a través del ser, la verdad es lo que permanece visible. Entonces, desaparece la ilusión de sentirnos separados de la realidad.  El lenguaje es el amor. La vida es el papel donde se escribe la poesía del corazón. Aquí y ahora el ser vibra en el espacio de su luz consciente. Las sombras se disipan y no hay ya nada que buscar o entender. El silencio es el lenguaje del encuentro con el no tiempo, donde no queda ya nada por hacer, salvo el reconocimiento de la quietud y el vacío como destinos de absoluta plenitud, de amor completo.

Ser uno mismo

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En el camino del silencio, donde el alma puede escucharse, reconozco la vida en su pura esencia, la que este instante me ofrece... No hay más, lo que soy se revela ahora, y todo lo auténtico se expresa para dejarme comprender que todo cuanto quiero no espera mañana, no es un sueño por el que desesperarse embargando el tiempo y la vida. No. Lo eterno se puede respirar en este momento. Ser libre es saberse lleno en la expresión de uno mismo ahora. El amor tampoco será mañana, no hay promesas por las que correr rápidamente alejándonos de nosotros mismos. Yo soy todo lo que puedo ser ahora. Eso es la paz y el amor. Esta es la plenitud que brota dentro. La luz del corazón. Sentirse ahora y reconocerse. Este es el regalo. Qué gran dicha. Pura gratitud.

La vida ahora

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Al comprender que la vida es ahora no hay otro momento que deba ser vivido. Se siente lo infinito al reconocer que no hay otro momento para que el corazón se abra a la vida y sea auténtico con lo que siente. De ello depende ser eternos o solamente una ilusión de la dualidad. Lo eterno es amor real, verdad que se constata en la propia respiración, cuando es plena y consciente, experiencia sentida y trascendente, éxtasis corpóreo, romance de presencia con los propios sentidos y su acontecer desnudo. Vivir, solo ahora. Descubrir este momento como todo lo necesario y comprender que el amor real es eterno al hacerse presente.

Siendo lo que eres

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Siendo, con lo que trae la vida, desde lo que la vida es. Siendo e integrándose todas las cosas en la unidad del ser, en la apertura del sentir, en la escucha atenta y silenciosa que honra el momento sagrado, cada momento, pues todos lo son, los que aquietan, los que mueven, los que cesan, los que comienzan...  El río fluye y nada parece ser igual, la vida cambia, el sueño se transforma, pero permanece la unidad, la esencia profunda, lo que nunca puede cambiar, lo que siempre hemos sido, somos y seremos. Lo que ha podido olvidarse pero nunca dejado de ser. Y ahora, desde aquí, se puede reconocer, comprender, sentir...  Lo absoluto resuena en el silencio del ser, lo auténtico te abraza y el ser se entrega a esa paz sin límite, de abundancia infinita, de vacío pleno y sencillo, transparente, amoroso, sereno...  Nada falta, todo es perfecto, todo es lo que es, todo permanece y puede ser amado ahora: en su dicha serena y siempre completa.

Siendo

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En paz, sin otro lugar al que ir más que a mí mismo, donde lo absoluto reposa y es, donde todo vive amando como conciencia y paz, como armonía y belleza... Y ahí el silencio todo lo abraza y se escucha la voz del misterio, del amor, de la vida, de la luz y la verdad sincera que deja vacío el espacio a lo infinito. Al todo y a uno mismo... en todo.

Ser

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Y se llega a sanar la raíz de todo conflicto reconociendo la paz y el amor sin límites que eres. Reconociendo esa plenitud original no hay conflicto, no hay carencia, no falta nada. Es una completa riqueza interior, al conectar con el ser que hay en ti. No depende de las circunstancias externas cambiantes.

Fluir

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Permite que el espacio vacío, sin nombre, de la conciencia, acoja al corazón, en la inmensidad de un amor que envuelve el todo y hace fluir la vida con la naturaleza de su ser: libre y espontáneamente.  Qué belleza dejarse llevar por el curso natural del río de la vida, movido por la fuerza fluyente de un amor que te guía confiado, sin saber nada, sin esperar nada, solamente abrazando lo que es, en la inocente mirada de lo esencial.

Conciencia, corazón

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La conciencia y el corazón forman  una misma dimensión de verdad y ecuanimidad. La conciencia está abierta, observando el mundo, sin juzgar, con atenta y amorosa mirada de acogimiento. El corazón es el  origen y motor que da vida a la conciencia, la conciencia de ser, que es amor, amor entregado a este instante, entregado por completo a cada momento sin tiempo.

La naturaleza real del ser

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La naturaleza real del ser brilla en un no saber inmenso. Se hace presente en lo ilimitado, en el misterio sublime, en lo perplejo... El último peldaño de la sabiduría es como el primero, la inocencia. El último peldaño del saber nos arroja al no saber, y el ser mora ya más allá de una mente o de una razón medible. El ser mora en otro lugar, en otra dimensión, en otro espacio ilimitado, sin fronteras. El ser mora en el corazón, en la dimensión de lo eterno, en el paraíso de los silencios pacíficos y de las simples verdades calladas. El amor susurra como música que mece el alma y la envuelve en el sentir de la esencia inmutable, verdadera. La naturaleza real de uno está siempre con uno mismo, pues es lo que somos. Morar en ella, saber de ella, sentirla, realizarla... es caer en el amor del ser. Y así, sin palabras, el ser se expresa... y respira lo eterno.

Espiritualidad y vida

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Espiritualidad y vida son una misma realidad. No puede haber vida sin espíritu, ni espíritu sin vida. El amor es el lazo, el camino que unifica, donde la existencia aflora en lo cotidiano y refleja a cada instante una vivencia integrada de plenitud y conciencia. Cielo y tierra, lo sagrado y lo humano, son una misma manifestación del Ser, de nosotros mismos. En esta verdad todo expresa su armonía, todo se expande en infinitas manifestaciones y se concilia a su vez en un canto único y universal. El canto del ser, uno y diverso, común y a su vez genuino en cada forma, hace del alma la expresión de lo cósmico, la melodía de un Corazón que inagotable se manifiesta, alumbrando los instantes, elevando a nuestro ser en comunión de amor con la vida, con nuestra propia esencia. Pues yo soy tú y tú eres yo, y ese reconocimiento profundo, sincero, es la razón eterna, verdadera, de nuestro infinito e incondicional amor.

Amor sagrado (Tantra yoga)

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Te entrego un silencio en el instante mágico  una mirada que hable torrentes de amor un océano en mi beso para bañar tu boca y estremecer tu alma Te entrego un corazón sereno que acaricie el tuyo y te ame con latidos infinitos En la caricia y en el aroma el amor se dilata, crece y se alarga entre instantes eternos penetrando a lo sagrado Mi cuerpo se funde con el tuyo creando un solo cuerpo jugando más allá del tiempo y de la mente  mirando a lo divino en la verdad del ser entregado  El olor de los bosques, de la piel, del viento  y del incienso, de los ríos desbordantes... todo es melodía de amantes, de eternidades... Y nuestros cuerpos se rozan, se acarician  en la meditación del tacto y del aroma, en el tantra del corazón profundo  que sabe que dos cuerpos mortales, cuando se aman y vuelan, son avatares y dioses Vídeo-poema:

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