Conciencia universal
Búscame en las fuentes doradas y en las grandes puertas que llevan al cielo. Búscame en los manantiales cristalinos de agua y en el reflejo de unos ojos puros. Búscame allí afuera, dondequiera que mires, pero no olvides que estoy dentro, que me ves siempre desde dentro tuyo. Que eres tú mismo lo que ves. El final de la búsqueda es el eterno encuentro. Siempre hemos sido lo mismo: el mismo cielo, el mismo mar, el mismo silencio… Siempre hemos contemplado el mismo infinito al mirarnos, la luz revelada del alma, el amor sin espejismo. Una vez el silencio nos dejó sin palabras, el mundo se hizo mudo y se reveló la verdad como un continente de luz enamorada. Y en ese silencio hablaron las almas: Ven, te dije, regresemos a la luz. Ven, como el viento, directo al sentir del tacto consciente, directo al contacto del ser hallado. Y la luz nos tocó difuminando nuestras almas en un solo brillo, en un solo esplendor, en un solo corazón. ...