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Mostrando las entradas etiquetadas como dharma

Sobre la naturaleza del amor

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El verdadero amor no tiene fronteras, ni experimenta separación alguna. El verdadero amor nada pide ni exige, pues solo se expresa como entrega, libertad y dicha plenas. El verdadero amor es lo que queda cuando nos desprendemos incluso de nosotros mismos, del sentimiento de individualidad, que es el que crea separación y conflicto. Por eso el amor es sinónimo de no-dualidad. No es un estado, pues para que haya un estado alguien ha de estar ahí experimentando ese estado. ¿Y quién está ahí cuando el amor es? Este amor esencial del que hablo desintegra todo átomo de individualidad. Amor es presencia plena, desapegada, en comunión con la realidad, en el aquí y ahora. Este tipo de amor sana siempre, es amor espiritual. El amor espiritual es la consecuencia de la dicha y de la paz en uno mismo, es decir, de un profundo y absoluto amor propio, no en el sentido del ego sino amor hacia la naturaleza real de uno: el ser, lo que nunca cambia, el gozo profundo de la comprensión del Sí-mism...

La experiencia inefable

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Tú eres la verdadera experiencia inefable. Nada hay que no haga referencia a ti, al misterio de quien ve, al testigo incondicionado y puro que, pase lo que pase, siempre permanece en paz. Ese estado de felicidad absoluta que uno puede experimentar aquí, en el mundo de los fenómenos, es la consecuencia de comprender la libertad total de ser, que es amor sin distinción.

El gran hallazgo del espíritu

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El gran hallazgo del espíritu Hubo un día en que el ser humano descubrió el hallazgo más importante de su historia. Aquello que encontró no estaba fuera, en algún lugar perdido, sino dentro de él. Además, por encontrarse dentro también descubrió que eso no era distinto de él en nada. Él era eso. Él era, más allá de toda apariencia, espíritu. Junto a ese hallazgo, inigualable, revelador de su identidad real, comprendió que no sólo se encontraba dentro de él sino en todas las cosas y en todos los seres. El espíritu era la esencia de todo, la razón y vínculo con lo real, con la verdad, con la naturaleza fundamental de la que estamos hechos y que universalmente compartimos. El gran hallazgo del espíritu trae consigo una estela de amor sin fin. La conciencia de ser, de saber que estamos hechos exactamente igual sin diferencia que todas las cosas del universo, nos traslada hacia un inconmensurable y bello sentimiento de unidad con todo. Nunca estuvimos separados de nada, ni de l...

Una dicha radiante de ser

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La vida, en su canto dichoso, proclama la verdad a cada instante. Más directo que el instante incluso es el ahora, este aquí sin tiempo y de realidad total e inigualable. Ya eres todo. Tú eres la paz. Tú estás aquí antes que la mente y el mundo. Eres el testigo que todo lo presencia, testigo silente e inamovible que es paz perpetua, conciencia desnuda, rebosante reposo de amor y luz. Abraza esta dicha, la dicha de Ser lo que eternamente nunca has dejado de Ser. La verdad nunca puede ser borrada por las apariencias, la verdad siempre resplandece. Sólo hay que mirar adentro, desde el corazón, desde el amor que confía en su Ser, en su pálpito natural, en su sentido íntimo, para ver lo que Somos, lo evidente. Qué gran paz es esa: amar al amor, a ti mismo, a tu Ser. ¿Cómo no abrazar la totalidad? ¿Cómo no escuchar esa canción de amor que pronuncia constante tu nombre? ¿Cómo no navegar por ese mar calmo que hace bailar al alma en sereno oleaje de silencio? La dicha d...

La búsqueda callada

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Buscar, por medio de la mente, es una cuestión de discurso y -como tal- éste se mantiene cerrado en sus propias significaciones e interpretaciones, en sus propias creencias y búsqueda de resultados condicionados por la lógica de su discurrir. Pero existe una búsqueda que va más allá de la mente: la búsqueda callada. Aquella que toma el sendero del silencio para profundizar, desde el abismo de su no-saber, hacia aquello desconocido, que no se puede nombrar o que renunciamos a nombrar, viendo de este modo aquello que existe en lo más recóndito de nosotros. Al entrar en la búsqueda callada, renunciamos a dar nombre, a aferrarnos a una forma, para abrazar a todo el ser desde el ser, libre de etiquetas y de sombras acostumbradas. Supone olvidarse de todo para avanzar, sin agarrarnos del brazo de la mente (ese mapa de creencias que programa nuestro recorrido) y así dar un paso sincero, valiente y completo, por esa región sin tiempo que llamamos ‘ahora’, sin antes ni después, nada más que pos...

La aspiración al despertar

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Por rebeldía, apagué la luz de mi casa, pero tu cielo me ha sorprendido con sus estrellas. R. Tagore L a desesperanza, el canto del vacío, esa noche oscura donde luchar contra la vida sin mirar a la vida misma, ciegamente, con el dolor a cuestas de la soledad y la insatisfacción, requiere con seguridad de un momento de renovada conciencia, de clara visión de las cosas, no en el tumulto del deseo o de las palabras, sino en el silencio cálido que surge al acercar la vista al corazón siempre naciente. La enseñanza espiritual, ese dharma o ley que nos muestra las cosas tal como son, se esconde a veces entre sombras y trabadas ilusiones, pero no deja de acompañarnos el acontecimiento de la verdad espiritual: aquella que nos llena de eternidad, que supera la limitación mente-cuerpo y se enfoca en el sabor nuevo que todo instante celebra. No hay verdad permanente, la verdad se descubre en cada llamarada de atención a “lo que es”. El dharma siempre es incondicionado, permane...

Sabiduría interior (Comprendiendo el dharma)

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“¿Qué es el dharma? No hay nada que no lo sea”. Ajahn Chah El conocimiento del dharma, es decir, de la enseñanza budista esencial, no es un proceso intelectual sino todo lo contrario, consiste en una plena y sencilla atención de la realidad, tanto interior como exterior. Atención plena y sencilla, porque la sencillez es plenitud. No hay manera mejor de adentrarse en la realidad de uno mismo que viviéndola por completo, sin otro presupuesto que el del ‘estar ahí’. Nuestra vida se compone de información que recibimos, la cual interpretamos en la mente o conciencia. La información nunca es asimilada en su carácter objetivo sino que el velo de la conciencia estila una visión de la misma a nuestra medida. El fenómeno brilla intenso y lo recogemos difuminado, necesariamente manipulado. El dharma siempre está presente en la realidad. La vida –en todas sus manifestaciones- nos invita a un aprendizaje continuo. Comprender la ley budista, la ley natural del dharma, es lo que nos acerca al desper...

El nirvana final (Despedida de Buda y Ananda)

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Libre de las cadenas del tiempo diviso el horizonte del silencio, frente al vacío exploro mi conciencia detenida en la quietud de los abismos. Hay lágrimas de belleza en el interior de este alma agotada, en el espacio de los astros de luz, en el corazón de todas las cosas. Ananda llora mi partida como un niño asustado, quisiera decirle que me acompañe… pero es imposible. El camino final es de uno solo. -¿Hacia dónde vas ahora, después de tanto tiempo juntos? ¿Por qué me dejas? -Este es el momento de separarnos, mi querido Ananda. Pero antes quiero decirte algo, serán mis últimas palabras, mi última enseñanza. -¿Dime qué es? Te escucho atentamente. -Sé tu propia luz. Ananda supo en ese instante lo que yo pude entender a lo largo de muchos años de meditación y soledad. Ambos comprendimos, en el abrazo último, que volveríamos a encontrarnos próximamente, allí donde el tiempo no existe y la rueda deja de girar, para siempre.

Mente No Nacida (Poema budista)

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Llegas al silencio, enmudeces, el canto callado de la meditación se aproxima al eterno gozo del Nibbana. En ríos serenos y limpios te embargas con la conciencia naciente y bondadosa, desapegada. En ríos puros y sosegados tu mente se acuesta y descansa, con la atención permanente, con el báculo vigilante del fluir calmo. Te entregas al canto callado del No-Yo, la conciencia libre, vaciada. Te entregas al sagrado Om, la sílaba del corazón del Buda. Te entregas a otra voz que rige tu conciencia, la voz templada, serena. Te entregas a ti mismo olvidando quién eres, naciendo en la respiración, naciendo en los silencios del Dhamma. Conoces el Noble Sendero, brilla en tu corazón. Conoces el santo palpitar de la verdad en ti mismo. Conoces el santo palpitar de la alegría en ti mismo. Conoces el santo palpitar del Nibbana en ti mismo. Gozas, caminas, eres... no siendo, no caminando, solamente petrificado en el estar, imbuido en lo inmóvil, atravesado por la Concienci...

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